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La esperanza de vida ha aumentado en los últimos años gracias a los avances científicos. En nuestro país el 20% de la población supera los 65 años. El proceso del envejecimiento conlleva a una serie de cambios que modifican las necesidades nutricionales. Los problemas de salud que aparecen con la edad suelen provocar desequilibrios alimentarios.

Los desequilibrios alimentarios en la tercera edad son habituales al venir provocados depresión, soledad, enfermedad, ingesta de medicamentos, etc.

Hay muchos factores que pueden influir en la alimentación de nuestros mayores. Con la edad la actividad física disminuye e implica ingerir menos alimentos que nos proporcionen los tan necesarios minerales y vitaminas. Asimismo, la ingesta de medicamentos constantes por distintas patologías puede provocar la pérdida de apetito, incluso pueden provocar náuseas y vómitos. Otro factor que puede provocar este tipo de desequilibro es la soledad, el aislamiento social o problemas económicos.

En edades avanzadas se debe seguir una dieta rica en vitaminas D y B12, la primera evita que se desarrolle anemias y la segunda retrasa o evita el deterioro cognitivo. En igual importancia es la ingesta de alimentos que nos aporten calcio, fósforo, zinc, hierro y potasio. Además la dieta debe ser rica en fibra, puesto que con la edad se tiende al estreñimiento.

Siempre recalcamos que la dieta ideal para todas las edades es la mediterránea. Carnes magras, pescados, pollo, legumbres, verduras, frutas frescas, frutos secos, lácteos, aceite de oliva y cereales integrales. La forma de cocción es ideal a la plancha, al vapor o al horno para que conserven nutrientes. Lo más recomendable es repartir la ingesta de alimentos en 5 comidas y en pocas cantidades cada vez. Se debe evitar la ingesta de azúcar, sal, grasas y bebidas alcohólicas.

Debemos ser conscientes que con la edad muchos de nuestros seres queridos tienen problemas para masticar y  tragar, por lo que debemos proporcionarles todos los nutrientes a través de una dieta blanda, a base de carnes o pescados picados; las verduras se pueden suministras guisadas o en purés; las frutas se ingerirán en zumos o compotas. Los cereales se pueden suministrar a través de papillas, galletas blandas, arroz guisado, etc.

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